Reseñas

[RESEÑA] Portamento de The Drums : But Now Days Go By

La banda estadounidense The Drums celebra quince años de su segundo disco de estudio Portamento, su placa más trascendente hasta el momento y que tiñó de oscuro al indie que solíamos conocer.

Dentro de toda la música que sucedía en la primera decena de los dos mil, encontramos una obra que sintetiza emociones duras, reales y bastante oscuras al son de acordes un tanto bailables. Parece una descripción muy burda de Portamento, el segundo disco del proyecto de Jonny Pierce, The Drums, que en ese entonces, funcionaba como un excepcional trío de músicos con nicho en la electrónica.

Portamento de The Drums sacó opiniones divididas en su época, en donde, a mí parecer, no se valoró la centralización del drama y la normalización de la muerte. Literalmente Jonny y compañía expusieron la idea de que la muerte puede bailar y convivir dentro de los gustos y el sufrimiento.


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La banda compuso, desde sus inicios, sobre los placeres y dolores de la vida y quizás esa sea la razón certera por la baja aceptación de los medios sobre esta segunda placa. Lo mencionan como poco innovador; algo bueno, pero más de lo mismo. Sin embargo, nadie entendía que la banda pasaba por un importante quiebre, debido a un sin fin de discusiones por egos y procesos creativos que, al final, terminaron doliendo hasta en el alma de sus canciones.

Entre 12 producciones, Pierce se identifica y se coloca en la muerte. En «Days», se señala que se suicidó tras un quiebre amoroso. En «Money», el tema principal es no poder comprar un regalo y la culpa por no cumplir expectativas, pero a toda costa quiso cumplir su objetivo y vendió un arma de fuego, díganme ustedes ¿podrá ser un nexo conector entre ambas canciones? ¿Será aquella arma la que utilizó en «Days»? Probablemente nos cuenta su más oscuro deseo de ser parte del más allá.

Portada original de Portamento de The Drums. Artwork y Layout por Jacob Graham. la imagen muestra a Jonny Pierce de niño.

Como The Drums sabe de drama, la melancolía viene en perfecta sincronía con el sonido, canciones como «What You Were» y «Hard To Love» utilizan la voz como instrumento para modelar sonidos agudos de agonía profunda. Aquí reconoce abiertamente que lo ha dado todo por entregar su amor, que no fue él quien deseó esa relación, sin embargo, y a pesar de entender lo difícil que fue amar a esa persona, sabía que al final moriría.

Existe un vuelco importante dentro de esta cartografía de la muerte, si bien el álbum está escrito en primera persona, es interesante escuchar «I Need A Doctor» e «In The Cold» en hilo, pues se interpreta que sabe que está mal, entiende su estado algo psicótico y decide tomar cartas en el asunto, algo drásticas para mi gusto, como cuando menciona “But I want to kill you” y luego celebra que no quiere volver a ver a la persona que dañó completamente su corazón, pero sigue ahí y busca la manera de deshacerse de ella.

En definitiva considero que estas canciones son clave para definir la columna vertebral de todo el disco, sin embargo, encontramos joyitas que siguen la misma fórmula, entre una voz melancólica y un ritmo frecuente que permite mover el hombro mientras le cantamos al dolor mismo. Sobre todo canciones como «I Don’t Know How To Love», «How It Ended», «Books Of Revelation» y «Please Don’t Leave» usan de estandarte dicha agonía.

En fin, quién iba a pensar que los días pasarían y un disco clave del indie dosmilero envejeció como el vino. Personalmente, cada vez que lo escucho logro pensar en alguna que otra idea al respecto de su construcción y de lo que querían realmente contarnos. Es un disco complejo y bastante maduro y creo que hoy revive lo que muchos pensamos en nuestro crecimiento relacional, que cuando existe una ruptura amorosa, el mundo se nos cae a pedazos y es bastante difícil volver a sentirse validado nuevamente.


Texto por EMMA | @isem.ma 
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