[RESEÑA + FOTOS] Bring Me The Horizon: Energía que nos hizo mover el cuerpo
Con unos minutos de retraso, alrededor de las 21:25 horas del lunes 2 de diciembre, finalmente comenzó el esperado concierto de Bring Me the Horizon en Chile, el quinto de la banda en el país. Esta vez, el Movistar Arena fue el escenario de su gira Post Human: Next Gen, en la que presentaron su último álbum, y la energía del público se hizo notar desde el primer segundo.

Lo que más sorprendió fue la diversidad del público: se podía ver de todo, desde familias completas con niños pequeños disfrutando del metal más pesado, hasta fanáticos más experimentados entregados a la intensidad del show y haciendo sus respectivos headbangers.

El espectáculo arrancó con una introducción bastante llamativa, en la que el personaje futurista E.V.E. apareció en la pantalla para guiarnos por el concepto distópico del disco. Esa atmósfera de otro mundo nos preparó para lo que vendría a continuación.

La banda no perdió tiempo y se lanzó con DARKSIDE, una de las canciones más contundentes del último álbum. Desde el primer acorde, el ambiente se llenó de humo, confeti y una energía desbordante. Las visuales fueron sin duda uno de los elementos más impactantes del show: una proyección de vitrales de iglesia con tonos morados y azules que daban una sensación casi mágica, como si estuviéramos dentro de un templo del futuro. Esa mezcla de sonidos y efectos visuales cautivó al público desde un principio.

A lo largo de la noche, las canciones se sucedieron sin pausa: MANTRA, Happy Song, y luego llegó AmEN, que se destacó por una introducción extendida que hizo que la gente se pusiera aún más impactada por ver lo que entregarían los de Sheffield.
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La expectativa crecía y, cuando finalmente estalló el sonido de la canción, la reacción del público fue de puro éxtasis. Luego vino PROJECT @NGELDU$T, que marcó otro de los momentos más llamativos del show, con una proyección de un ángel sangriento que parecía estar flotando en 3D, aumentando la sensación de inmersión total dentro del espectáculo.

Lo que realmente marcó la diferencia esa noche fue la conexión entre la banda y el público. Oliver Sykes, el carismático vocalista, no dejó de agradecer a los chilenos por su entrega. En un momento, incluso les pidió que se subieran sobre los hombros de sus amigos o parejas para levantar el ánimo aún más. En ese instante, las linternas de los teléfonos móviles se encendieron y crearon una imagen impresionante que llenó de luz el Movistar Arena. Esa sensación de unidad, con miles de personas cantando al unísono, hizo que el concierto fuera aún más especial.

Con el final a la vista, la banda interpretó uno de sus grandes éxitos, Can You Feel My Heart, que hizo vibrar a todos los presentes, generando emoción y ganas de que este show nunca termine. Después vino el Encore, con Doomed, Drown y la épica Throne, que fue el broche de oro de la noche. Para Throne, Sykes pidió al público que se sentara en el suelo, creando un momento de calma antes del caos final. Al sonar la primera nota, todo el Movistar Arena se levantó y saltó al unísono, mientras el escenario se llenaba de humo y confeti, creando una atmósfera espectacular que hizo que el cierre del show fuera muy completo y memorable.

Después de dos horas de pura energía, Bring Me the Horizon dejó claro por qué siguen siendo una de las bandas más impresionantes del metal moderno. La multitud no dejó de aplaudir, y, por supuesto, los fans ya estaban pensando en cuándo podrían volver a verlos en vivo.
Texto: © Gaвy Тorreѕ (_gabytr) | Fotos © Javi (@javiajerap)
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